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lunes, 10 de febrero de 2014

“Mi vida en un momento”

Mi vida en un momento”

El tiempo se detiene en este preciso momento, con la canción Just pretend cantada por Elvis Presley sonando en la radio. Mi mirada centra su punto en el espejo, un espejo que muestra el reflejo de Aarón. Mi hijo, de tan solo tres meses de edad, en su sillita mirándome y riéndose de algo que desconozco. Contagiado por su sonrisa inocente se dibuja una sonrisa en mi cara. Mi pequeño, todo mi orgullo en una cosa tan pequeña, mi mujer murió en el parto, fue un parto complicado, recuerdo sus últimas palabras, “Cuidalo siempre yo estaré con vosotros en todo momento”. En su interior sabía que se marchaba, que se iría lejos, nos dejaría a Aarón y a mí solos ante la crudeza de la vida. Mi mujer, la hecho tanto de menos... Mirando al peque recuerdo cuando yo era pequeño, sin preocupaciones, sin estrés, el único rompedero de cabeza era el no perderse los dibujos y el bocata de la merienda. Luego comenzaron a llegar los primeros problemas y el verdadero descubrimiento de la vida. Mi primera chica, mi primer trabajo, mi mujer, la hipoteca, el nacimiento de Aarón. Todo a su debido momento, he ansiado siempre cosas que con el tiempo he aprendido que todo llega en su debido momento, sin prisas pero sin calma.

El tiempo continúa parado recorriendo mi vida y todos los momentos, jugando con mis hermanos, peleas, risas, momentos únicos que se clavan en mi sonrisa haciéndola todavía más agradable y mucho más grande. Sabiendo que se acaba todo en este momento, que las posibilidades de salir de esto son prácticamente nulas, solo le puedo pedir perdón a Aarón por lo que va a pasar, sin tener culpa nos vamos.

Estamos en mi coche, un Chevrolet del 77 negro, camino a Madrid a la boda de un familiar de mi mujer. En frente está una hormigonera que se ha salido de su carril, a dos metros de impactar contra nosotros frontalmente, el conductor también sonríe, me pregunto si también estará recordando sus mejores momentos... seguro que sí.


 El tiempo vuelve a su velocidad normal, un crujido ruidoso, como cuando explotas un globo cerca de un oído, un sonido seco y breve. Todo se vuelve negro y una silueta nace cargada de brillo entre tanta oscuridad. Es mi mujer, sonriente y más guapa que nunca, abriendo sus brazos para juntarnos de nuevo. Puedo volver a sentirla, su calor, su olor, el tacto de su piel y de su pelo, sus labios. Algo está mal en esto, nuestro hijo, Aarón no está aquí, por qué, dónde está, no puede ser... Mi mujer sonríe señalándome un cuadro de luz, un cuadro viviente, es la carretera por la que íbamos, el coche a quedado completamente destrozado, puedo ver mi cuerpo machacado entre tanto hierro, el conductor de la hormigonera ha salido volando por el parabrisas, ha impactado contra el suelo y su cuerpo se ha partido en dos, pobre hombre. Aarón... Aarón está llorando en el interior del coche, su sonrisa se ha ido, pero esta perfectamente, la zona del medio del coche ha quedado intacta. Te toca vivir una larga vida pequeño, se fuerte y lucha hasta el final. Mi mujer me hace una señal, con su mano, me dice que nos vayamos que tenemos muchas cosas de las que hablar. Me he muerto, según ella, cosas de la vida.
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Mi vida en un momento by Alberto Leiva Pallarés is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

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