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domingo, 26 de enero de 2014

LA LLAMA DE HIELO, Extra 2 “Sharka”

LA LLAMA DE HIELO

Extra 2

Sharka”


«Cuando más cerca crees el final y que tu meta está próxima, siempre aparecerá algo que te devolverá a la realidad y tendrás que conquistar la arena convirtiéndote en el mejor de los gladiadores.»

Después de estar todo el día en el puente de mando, viendo el mar en 360º hasta donde alcanzan mis ojos. Estamos llegando a aguas portuguesas dejando atrás África. Una travesía de seis meses pescando en aguas de Sudáfrica, sin contacto humano más allá de los que navegamos en el “Sharka”, un pesquero con 69 metros de eslora. En estos momentos en el que llevo aquí más de diez horas en el timón, es el momento en el que más pienso en mi pequeña y en mi mujer, llevo más de cinco meses sin verlas y aún nos quedan unos cuantos días más de trayecto. Pronto vendrá Antonio a relevarme y así podré irme a la cama a descansar un poco. De pronto sin explicación aparente a lo que estaban contemplando mis ojos, un flashazo en el cielo. Mis ojos se entrecerraron asustados por el momento y por la cantidad de luz que entraba en ellos, intentando protegerse de lo desconocido. Al abrirlos, la luz se había ido, pero no solo la del flashazo, sino la luz del sol. Pasamos de tener luz de mediodía a un amanecer o atardecer, lo más extraño es que el sol seguía estando en su posición, encima de nuestras cabezas pero con menos intensidad lumínica.

-¡Jesús!, ¿qué coño ha sido eso?- Dijo Antonio entrando a toda prisa en el puente de mando.

-No lo sé...

Extrañado, asustado, con cierto miedo ante lo que acababa de suceder. Me encantaría tener una respuesta que darle a Antonio, mi segundo al mando, como capitán siempre tengo que tener una respuesta para todo pero esta vez no, esta vez mi cerebro y mi boca parecían no entenderse a la hora de confeccionar una serie de palabras lógicas en un orden preciso y concreto que dieran un significado explicativo a lo que acabábamos de vivir.

Salimos a cubierta, Antonio y yo, como los demás miembros de la tripulación, mirando al cielo, al horizonte, al infinito finito, buscando algo que explique esto. Una chispa genera una idea en mi cabeza, -La radio- Pronuncie en voz baja como un pensamiento que decidió ser compartido. Me meto en el puente de mando e intento comunicarme con alguien que nos pueda escuchar.

-Aquí el capitán Jesús López del pesquero Sharka, alguién nos recibe, cambio...

Silencio, absoluto silencio, como la tripulación que se han quedado mirando al cielo sin decir absolutamente nada.

-Aquí el capitán Jesús López del pesquero Sharka, alguien nos recibe, cambio...

-Aquí el capitán Jesús López del pesquero Sharka, alguien nos recibe, cambio...

Las horas fueron pasando mientras yo seguía intentando comunicarme con alguien.

-Aquí el capitán Jesús López del pesquero Sharka, alguien nos recibe, cambio...

-Te re...chjhimos cambifjioo...

-Aquí el capitán Jesús López del pesquero Sharka, te escuchamos con interferencias, cambio...
-Te escuchamos capitán Jesús, te habla el capitán Alexey Kozlov de la fragata “Svolesk”, ¿habéis visto eso?, cambio.

-Lo hemos visto, tenéis idea de lo que pudo ser, cambio.

-Negativo, desconocemos que ha sido. ¿Os funciona el radar?, cambio.

-No, solo nos funciona la radio. El motor se ha parado, estamos a la deriva, cambio.

-Estamos en la misma situación Jesús, solo nos funciona la radio, cambio.

Seguimos hablando por largo tiempo, separados por diez kilómetros de distancia al norte. El motor no funciona, lo hemos intentado arrancar y nada, es como si se hubiera quemado algo. En cambio la radio funciona, es lo único que funciona. Las luces funcionan a ratos aleatorios sin sentido alguno. Desconocemos lo que ha pasado pero es una putada, una gran putada. No podemos comunicarnos con nadie más que con el barco ruso. Los móviles han perdido cobertura desde el flashazo. Encienden pero no sirven absolutamente para nada más que para dar luz mientras les dura la batería. Los militares rusos han intentado ponerse en contacto con su servicio de comunicaciones y no han conseguido nada. Ahora mismo estamos jodidos, esperamos que en tierra manden a alguien a buscarnos, sino estaremos muertos en poco tiempo. La temperatura ha ido bajando brutalmente desde el flashazo. Después de intentar buscar explicación y dando nuestras ideas en el comedor del barco, nos hemos ido a dormir, esperando que mañana todo se haya arreglado.

Al despertar me levanto apresurado y contemplo algo peor que la poca luz que emite el sol. En el agua empieza a haber pequeñas formaciones de hielo, la temperatura es mucho más baja que ayer a la noche y eso que estamos a las doce del medio día. El miedo se va apoderando de nosotros, sin respuestas. Contactamos con la fragata rusa y nos dicen que todo sigue igual, no consiguen establecer contacto con los servicios militares.



 Los días han ido pasando y una semana después del flashazo la situación es infernal. El mar se ha congelado, la temperatura es muy, muy baja, hay una capa de hielo que cubre la superficie del mar que con poco tiempo se rompe y se vuelve a congelar, en cualquier momento podemos irnos al fondo del mar. El casco del barco no está preparado para esto, se puede romper en cualquier momento. Hemos perdido comunicación con la fragata rusa, hoy no han contestado a la radio en todo el día. Espero que sigan vivos y que no les haya pasado nada, espero que hayan conseguido arrancar el motor de su barco y dirigirse hasta nuestra posición, abriéndose camino entre el hielo para poco a poco llegar hasta nosotros. Diez miembros de mi tripulación han enfermado, somos veinte y esto se puede poner aún peor. Los minutos se hacen horas y las horas se hacen días. Pienso en mi pequeña y en mi mujer, espero que ellas estén bien. Tenemos que intentar buscar una solución a esto lo antes posible.
Licencia Creative Commons
La llama de hielo, Extra 2 "Sharka" por Alberto Leiva Pallarés se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

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