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jueves, 1 de agosto de 2013

La llama de hielo, capítulo 1x09 "Islas Cíes, paraíso congelado"


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LA LLAMA DE HIELO


9.- “Islas Cíes, paraíso congelado”


«Solo el viento trae tormentas y calma al igual que las omisiones de información solo aportan dudas a la confianza.»


Janet y yo nos abrigamos y nos vamos hacia el despacho del alcalde, engalanados con los abrigos de las SS y sus gorras, los guantes y toda la parafernalia que se ha convertido en nuestro día a día cada vez que vamos al exterior del bunker. Subimos en el ascensor, hasta la última planta donde está el despacho del alcalde, no tenemos muchas esperanzas de encontrar algo que nos de una explicación a todo lo que está pasando pero tampoco las perdemos. Cuando llegamos arriba buscamos el despacho del alcalde, el frío es horrible.

-Alberto, antes de ir al despacho podemos ir por las escaleras hasta la azotea.

-Me parece buena idea, la vista tiene que ser impresionante.

-Tiene que estar por aquí.

Nos ponemos a dar vueltas por los pasillos hasta que vemos el despacho del alcalde. Perfecto ya sabemos a donde tenemos que venir. La puerta está abierta.

-¡Aquí mira!

Janet empujó una puerta como las de las salidas de emergencia que va a dar a un descansilllo con escaleras de subida y de bajada, nosotros caminamos hacia arriba. Llegamos hasta otra puerta. Intentamos girar el manillar pero está cerrado. Comenzamos a golpear la puerta hasta que cede la cerradura y se abre. Una corriente de aire frío choca contra nuestros ojos, casi congelándolos al instante. Cada vez hace mucho más frío, todos los animales deben estar muertos, menos los polares supongo. Desconozco que temperatura podrían aguantar los pingüinos, osos polares, zorros árticos y demás pero espero que sí, que lo aguanten. Todo se ha ido al traste, cada vez que lo pienso se me revuelve el corazón. Salimos a la azotea y comprobamos con nuestros ojos algo que jamás podríamos haber imaginado. La ría y el mar en si congelado hasta más allá de lo que podemos ver. Todo completamente congelado. Hoy es un día completamente despejado y se puede ver bastante lejos y con un poquito más de luz de lo habitual ya que no hay nubes.

-Alber esto es horrible y cada vez hace más frío.

-Joder, podríamos ir andando por encima de la ría.

-Podemos ir hasta las Cíes, ¿crees que puede haber alguien allí vivo?.

-No creo, piensa que allí aun tiene que hacer mucho más frío o no... no lo sé...

-Da igual, no aguantaríamos ir hasta allí caminando por este hielo y con el aire, nos congelaríamos en nada.

-Podríamos intentarlo con antorchas pero si se nos apagan la liaríamos.

-¿Los coches y barcos funcionará?, es algo que ni probamos.

-No creo, estarán congelados, pero tenemos que probar, quien sabe...

-Pero total, a donde iríamos...

-Ya, estamos jodidos Janet, muy jodidos.

Janet se agarró a mí y nos abrazamos.

-Hará mucho frío pero podíamos venir hoy a ver la puesta de sol, con alguna antorcha para no pasar mucho frío.

-Me parece perfecto, aunque sea un ratito.

-Dios, mira el edificio de la isla de toralla, está destruida la mitad que da al mar, es como si se hubiera estrellado un barco contra él pero no hay barcos allí.

-Hostia, es cierto, si fuera un barco se hundiría pero para causar ese daño se vería, la profundidad ahí es muy pequeña.

-Claro, por eso, ¿qué habrá hecho eso?

-No tengo ni la menor idea.

-¿Alberto, escuchas eso?.

-Sí, son infectados, viene de plaza américa y por ahí, empiezo a odiar esos gruñidos raros.

-Vayámonos dentro, aquí hace demasiado frío y ya estoy temblando.

Janet comenzó a caminar hacia la puerta y yo le seguí, al entrar cerramos la puerta que se quedó entreabierta, con la cerradura rota. Al llegar al despacho del alcalde descubrimos que está todo revuelto. Papeles tirados por el suelo los cajones de las mesas y las estanterías abiertos y tirados también, es como si alguien estuviera buscando algo. Me pregunto si lo habrá encontrado o aun seguirá aquí y lo más importante, ¿qué será?.

-Joder mira como está todo- Dijo Janet mientras entraba en el despacho.

-Alguien ha estado aquí antes que nosotros, si fuera el alcalde sabría lo que buscaba y donde lo había metido, ¿no?.

-Tienes razón, pero ¿quién ha estado aquí?.

-Alex... me dijo que había venido en busca de algo que nos pudiera ayudar e insistió en que no viniéramos aquí.

-¿Crees que nos puede estar ocultando algo?.

-¿Qué nos podría ocultar?, está igual de jodido que nosotros...

-Ya...

-Mira en la mesa del alcalde hay un libro abierto tiene unas cuantas hojas arrancadas, está en alemán.

Me acerco a la mesa del alcalde y cierro el libro para ver el título, “Operation: Eis Flamme”, qué significará esto. Es lo mismo que ponía en el suelo del bunker.

-¿Las habrá arrancado Alex?.-Dijo Janet.

-Pues solo hay una forma de saberlo...

-¿Vas a hablar con él?.

-Pues claro, si nos oculta algo tenemos que saber que es. ¡Mira!, en la papelera hay muchos trozos de papel... Igual hay algo importante, tenemos que llevárnoslos e intentar recomponer las hojas en la habitación sin que nadie lo sepa.

-¿Pertenecerán al libro?.

-No lo sé pero igual nos podría ayudar. Pásame la cartera esa del alcalde.

Janet me dio la cartera del alcalde, esas carteras de piel que usan todos los cargos públicos, donde llevan sus cosas. Empecé a meter todos los cachos de papel en la cartera mientras Janet buscaba por el despacho. Joder, va a ser tarea dura, están cortados en trocitos muy pequeños, no se si podremos sacar algo de aquí.

-No veo nada importante, documentos de obras, facturas, quejas de vigueses, etc. Nada interesante...

-Creo que lo interesante ya lo tenemos Janet, las hojas que faltan y los trozos de la papelera. El libro en alemán se lo daré al loco, el puede que sepa que hacer con él.

-¿Crees que sabe alemán?, está loco...

-Cuando encontré las inscripciones en el suelo fui a él y supo lo que ponía.

-¿Qué hacemos con Alex?.

-Pues no sé... no sé que pensar, si fue él... no sé...

De pronto un fuerte estruendo hace que nuestra conversación se quede muda. Nos acercamos a la ventana y vemos un humo negro hacia el barrio de bouzas.

-Parece la zona de la gasolinera.-Dijo Janet.

-Si, es por ahí, ¿por qué demonios explotaría?.

Unos gritos de infectados nos llenaron aun más de dudas, aunque los gritos duraron poco, en un abrir y cerrar de ojos todo volvió a sus silencio sepulcral.

-Vayámonos al bunker Janet, ya tenemos lo que queríamos.
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La llama de hielo, capítulo 1x09 "Islas Cíes, paraíso congelado" por Alberto Leiva Pallares se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

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