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jueves, 13 de junio de 2013

La llama de hielo, capítulo 1x03 "Cambios"


LA LLAMA DE HIELO

3.-”Cambios”

«Los cambios no son más que puertas que se abren al futuro, en ocasiones la rabia y la impotencia nos nublan atrapándonos en una red de errores que no somos capaces de ver. Como casi siempre la solución está en la calma y se obtiene buscando un punto de equilibrio.»

Un olor a pólvora quemada llegó hasta mi nariz. Un humo débil comenzó a colarse por la puerta entreabierta de nuestra habitación. Se escuchan murmullos y gritos procedentes de la gran sala central. Janet y yo nos miramos sin decirnos nada y salimos del saco apresuradamente. Mi corazón parece querer salirse del pecho, la sangre corre por todo mi cuerpo a gran velocidad. Al salir de la habitación Janet y yo comprobamos lo que estaba sucediendo. Gente corriendo apresurada, gente que se asoma a las puertas de sus habitaciones, todos echan las manos a la cabeza al ver lo que está pasando. El humo viene del pasillo principal. Hay fuego, no puede ser... ¿Qué coño ha pasado?. Hay gente que lleva agua para apagar el fuego, la alfombra está ardiendo. Janet se agarra a mi brazo derecho tan fuerte que puedo sentir sus uñas clavándose en mi piel. Un leve dolor hace que comience a caminar apartando sus manos de mi brazo. Antes de llegar al pasillo alguien me agarra por detrás y me empuja hacia el suelo. Pierdo el equilibrio y me caigo de espaldas. Es el tipo que se oponía a mí en el racionamiento de comida.

-¡La culpa es tuya cabrón, tú querías tener las llaves y tener el mando, tú has provocado esto!.-
-¿De qué coño hablas gilipollas?.-

Intento incorporarme pero me he golpeado con mi codo derecho en el suelo. De esos golpes que no son fuertes pero que te das en el nervio ese que hace que te duela todo el brazo y no puedas moverlo en un breve periodo de tiempo.

-¡Pagarás por esto!.-

El tipo viene hacia mí mientras intento levantarme dolorido por el golpe del codo. De pronto cuando su bota iba a impactar contra mi cara Alex hace una aparición estelar saltando encima del tipo y tirándolo al suelo. Le golpea repetidas veces la cara hasta que aparecen los que le apoyaban en la votación. Yo consigo levantarme y me echo contra él, dándole una patada en los huevos. Seguidamente me agarran entre tres y me dan un puñetazo en el estómago. Lo que hace que me den ganas de largarme de este asqueroso bunker de mierda.

-Maldito cabrón, me has dado en los huevos. Traedlo que admire lo que ha hecho.-

Me arrastran hasta el pasillo central. Las llamas ya han desaparecido, lo que hay en el ambiente ahora mismo es una niebla apestosa. Huele a pollo quemado con plástico y pólvora. Una mezcla realmente asquerosa. Al entrar en el pasillo puedo ver lo que ha pasado. Han intentado reventar la puerta con algo del almacén de armas. Debió ser cutre o las paredes de hormigón muy fuertes por que solo ha manchado la pared. En el suelo hay cinco cuerpos totalmente quemados y descuartizados. Difícil reconocerlos visto el estado en el que están.

-¿Quiénes son?.-

Pregunté aun dolido por el puñetazo en el estómago. Con la respiración algo entrecortada aún.

-Estaban conmigo, seguro que tú les has dicho que lo hicieran para librarte de ellos y así tener más poder sobre nosotros.-

-¿Estás loco?, Yo estaba durmiendo en mi habitación, jamás se me ocurriría una locura así. Ni siquiera hay dinamita lo único que hay son granadas y balas. ¿Qué pretendían hacer con eso, contra esto?.

-¡Haremos votación, traedlo al centro de la sala!.

El tipo se giró y caminó hacia el centro de la sala.

-Escuchadme todos, mi nombre es Juan y estoy harto de que Alberto nos diga lo que tenemos y no tenemos que hacer. Por su culpa han muerto cinco personas que estaban conmigo. Seguro que el los ha convencido para que hicieran esto mientras dormíamos. ¿Cuantos estáis conmigo, debemos quitarle el poder de todo?.-

La gente empezó a levantar las manos menos los que cenamos ayer en la misma mesa, los señores del almacén, la chica que pedía menos alimento y cinco personas más. Los demás todos levantaron la mano y gritaron en su favor.

-Por mi puedes tomar las decisiones que quieras, yo voy por libre, lo único que hice fue proponer cosas por el bien común.-

-¿Por el bien común?, te diré lo que es bien común, ¿Creéis que se merece un castigo?.-

Los que habían levantado la mano gritaron al unisono que sí. No me lo puedo creer, que le ha pasado a la gente. Llevamos un día aquí, si no querían algo por que no lo dijeron ayer en las votaciones. No entiendo nada.

-Estarás recluido en tu habitación, no podrás salir de ella en cinco días.-

-¿Lo qué?, saldré de ella si me sale de los huevos no por que tú lo digas, payaso.-

Me hervía la sangre, quería acercarme a él y arrancarle la garganta de un mordisco. Un instinto primario me pedía cargármelo allí mismo. Juan se acercó a mi y me dió un puñetazo en el estómago otra vez. Pude sentir como se revolvían todos mis órganos internos. Los señores mayores, Carlos, Javier, Alex, Raquel y Janet protestaban por ello. También lo hacía la chica que pedía menos comida y los otros cinco que no conozco de nada. Rápidamente los otros nos hicieron callar. A mi me arrastraron por la sala central hacia mi habitación. No podía ni andar, los pies me arrastraban por el suelo. Mi cabeza sin saber porqué se torció hacia la puerta de los dos códigos y pude ver al tipo de ayer, el señor raro. Seguía mirando fijamente hacia la puerta, sin apartar la mirada. Que extraño, no ha dejado de hacerlo en ningún momento.

Me metieron dentro de la habitación, me tiraron al suelo y seguidamente hicieron lo mismo con Janet, después cerraron la puerta.

-¿Alberto estás bien?.-

-Ahh, joder, malditos hijos de puta... Pienso arrancarles las entrañas y dárselas de comer a los perros. Pagarán por esto. Ahhh, dios... Me duele el estómago...-

-Déjame verte.-

Janet se acercó a mí y me levantó la ropa para verme el estómago. Su cara no me gusto, denotaba preocupación.

-Te está saliendo un moratón, en la boca del estomago. Te dolerá ahora pero no es nada. Ya verás que se te pasa rápido.

Janet volvió a taparme y sonrió mientras me incorporaba. Ella me ayudó a levantarme.

-Metámonos en el saco Alberto, aquí fuera cogeremos frío.-

-No tengo frío ahora, solo quiero venganza.-

Janet se puso delante mía y me miró fijamente.

-O te metes en la cama ahora o te arrastro a ella.

Un gruñido salió de mi boca lo que a ella le debió hacer gracia porque se empezó a reír. No sé que hicieron sus ojos en mí que me quitaron el cabreo que tenía así que me puse en dirección a la cama y me metí dentro del saco. Ella hizo lo mismo. Los dos nos quedamos de lado mirándonos. Janet puso su mano en mi estómago y sonrió.

-¿Te sigue doliendo?.

-No, ya casi no me duele, pero pienso hacer que recuerden esto que acaba de pasar.

-No te preocupes, todo se arreglará-

-Yo no quería el mando Janet, a mi eso me da igual. Lo único que quiero es largarme de aquí.

-Yo también, y te aseguro que si lo conseguimos nos iremos los dos pero para eso tenemos que buscar una manera o esperar a que nos saquen.

-¿Te fijaste en el tipo de la puerta?.-

-¿Qué puerta?.-

-Joder, la que tiene las dos ruletas para poner dos códigos de cuatro dígitos.-

-Ahh vale, sí, sigue mirando hacia ella. Ni siquiera miró atrás con el pasillo en llamas.-

-¿Crees que sabe algo de lo que puede haber ahí?-

-No creo, pienso que solo está loco, nada más.-

-¿Qué habrá tras esa puerta?.-

-No lo sé... podríamos ir poniendo códigos hasta que acertemos con el que sea.-

-Eso podría llevarnos mucho tiempo.-

-También es verdad pero tiempo es lo que nos sobra aquí dentro.-

-Ya... Lo mejor es que durmamos ahora.-

Janet me dio un beso en los labios y sonrió. Seguido de un “buenas noches”. Yo le devolví el beso y le di un abrazo. Nos quedamos mirándonos hasta que sus ojos se fueron cerrando. Su respiración pasó a ser lenta lo que me confirmaba que se había quedado dormida. Es mi momento... Me muevo lentamente dentro del saco para salir de él. Janet no se entera. Salgo del saco y camino despacio por la habitación. El suelo está congelado. Al ir solo con calcetines es como si estuviera pisando una nevera. Seguro que antes estaba igual pero la adrenalina del susto hizo que ni me enterara. Llego a la puerta y bajo el manillar lentamente. Abro la puerta y salgo de la habitación. Un tipo está justo al salir de la habitación. ¿Está custodiando mi puerta?, ¿En serio?. De pronto se da la vuelta.

-¡No puedes salir de tu habitación, estarás encerrado durante cinco días!.-

Le doy un empujón que hace que se caiga al suelo. Una vez en el suelo le doy una patada en la cabeza. Se queda inconsciente en el suelo. Veo como vienen tres mas a por mí. Me echo a correr a por el primero y le hago un placaje de rugby. Su pecho cruje ante el golpe. Se cae al suelo mientras los otros dos se me echan encima. Mierda, vienen más. Me agarran y comienzan a golpearme. Llega un momento que ya no siento los golpes. Siento como se me van las fuerzas. Los párpados me pesan. Un fuerte impacto con algo duro, posiblemente la culata de algún arma hace que mi consciencia se apague. Fundido a negro.
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La llama de hielo, capítulo 1x03 "Cambios" por Alberto Leiva Pallarés se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

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