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jueves, 23 de mayo de 2013

"Mi vida, mi hogar"


Mi vida, mi Hogar”

El último objetivo fijado. La mira era el chivato y mi dedo índice el juez en aquel momento. El sonido del disparo hizo eco en aquel maldito infierno. Un infierno en el que llevábamos dos años metidos. Siempre nos dicen, esta será la última misión y volveréis a casa pero siempre pasa algo. Siempre sale un nuevo terrorista en estas malditas tierras. Todos los días mueren soldados, compañeros, amigos... Afganistán es esta tierra y esta maldita guerra jamás terminará.

Soy el sargento Scott y tengo a mi cargo a cinco soldados. Cuatro chicos y una chica. Jimmy, Mikey, Standley y Sven han caído en este momento. La soldado Juliet está herida en el suelo. Los atacantes eran siete terroristas cargados con rifles de francotirador y AK-47.

Puedo escuchar a Juliet pidiendo auxilio. Me echo a correr apresurado a su posición y me agacho a su lado.

-¡¿Dónde te han dado Juliet?!.

-Estoy jodida mi señor... Me han dado en el estómago. De esta no saldré... Solo quiero irme a mi hogar, señor... Lleveme a mi hogar...

Juliet comenzó a llorar. Destrozada, sabiendo que su final estaba cerca. Siempre había sido muy fuerte y muy valiente pero en ese momento ella perdió todo orgullo que le hacía sobrevivir un día más en este infierno. He visto a hombres corpulentos derrumbarse y ella obligarle a levantarse con carácter y autoridad. Ya no había de eso en su mirada.

-Estoy contigo Juli y no me voy a separar de ti. Te prometo que te llevaré a tu hogar.

Ella estaba muriéndose y no tuve valor para decírselo. Le habían dado en el hígado pude reconocer la herida por la sangre oscura. Le quedan minutos de vida. La pobre y joven Juliet. Vino aquí como todos nosotros. Con el único objetivo de arreglar el mundo. Y el mundo se la lleva.

-Señor, es la primera vez que me llama Juli. Debe ser realmente grave mi herida. Además nunca le vi llorar. Siempre estuvo fuerte cuando le necesitamos. Quiero darle las gracias mi señor. Ha sido un honor luchar a su lado.

-¡No te despidas Juliet!, ¡es una orden!

-Lo siento Scotty. Mi tiempo se termina. Solo quiero irme a mi hogar...

-¡Noo, Juli, Juliet!.

Pude sentir su último aliento tras sus últimas palabras. Su vida se había escapado de su cuerpo. Mi fuerza se fue en ese mismo momento. Mi pelotón había muerto y solo quedaba yo. Lo peor que me podía pasar. Había compartido momentos con todos ellos y ahora ya no estarán jamás.

Cuando el Black Hawk hizo aparición yo estaba sentado mirando el cuerpo sin vida de Juliet. Los chicos hicieron lo que tenían que hacer. Me concedieron mi libertad... Dejé el ejercito con méritos y una buena paga pero un gran vacío en mi corazón. Mis chicos estaban muertos. Lo único que venía a mi cabeza eran las palabras de Juliet, “Llévame a mi hogar”.

Cuando le entregue a su madre la bandera fue uno de los momentos más duros. El entierro fue otro momento duro. En su lápida ponía un epitafio que su madre me pidió. “Mi vida, mi hogar”. Para todos mis chicos había terminado aquel maldito infierno. A mí me tocaría aguantar unos cuantos años más.
Licencia Creative Commons
"Mi vida, mi hogar" por Alberto Leiva Pallarés se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

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