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martes, 28 de diciembre de 2010

Sin palabras

Me llena de orgullo y satisfacción, la energía que necesitaba para terminar la historia de la mejor manera.

‎1.-Página de blogs:
http://www.wikio.es/sources/albertoleiva.blogspot.com-CQvKT

2.-Página de series en la que salen mis capítulos uno de ellos en el 4º enlace
http://prime-time.com.ar/buscar/capitulo-1x19

3.-Blog IsonoValeria, esto me dejó sin palabras.
http://valeriatittarelli.wordpress.com/2010/11/16/solo-%C2%BF

4.-Otra página de series en la que están mis capítulos:
http://www.consolidate-collegeloans.com/news/el-diario-de-jensen-captulo-1x20.htm

5.-Y lo que ya me encantó fue ver en este blog el dibujo de mi amigo/hermano Juan Pablo Rodriguez junto a una descripción mia y del blog.
http://lectorcomplice.blogspot.com/2010/12/tertulia-de-escritores-independientes.html

Sin más deciros que esta semana tendré el antepenúltimo capítulo y que lo haré con la mayor ilusión del mundo, espero no defraudaros. Deciros que el retraso se debe a que me está costando mogollón conseguir que todo sea perfecto como está planeado en mi cabeza.
MUCHISIMAS GRACIAS A TODOS POR TAN MARAVILLOSO APOYO.

domingo, 31 de octubre de 2010

Historia de Halloween: "James Baker"

Con la celebración de Haloween aquí os dejo una historia que debería ser contada una noche de luna llena al calor de una hoguera con una linterna y un grupo de amigos. Saludos y feliz Halloween.


Historia de Halloween: "James Baker"


Como cada noche me siento en el salón con mi portátil y me pongo a escribir un poco más de mi nuevo libro. "La vida de un tractor humano" ese es mi nuevo libro. Trata de un hombre que un día pierde todo lo que tuvo. Su mujer, sus dos hijas, su trabajo y todo por lo que sentía la necesidad de seguir luchando. Ahora se enfrenta a una vida que si por el fuera desearía que se acabara ya mismo pero cada vez que intenta quitarse la vida siempre pasa algo que se lo impide. Asumiendo que no puede morir decide caminar por el mundo sin un sitio fijo en el que vivir.


Ya ha cruzado tres países y sigue sin detenerse. Alimentándose de lo que desechan los supermercados y lo que tiran los restaurantes.


Es una historia que me tiene realmente enamorado. El sentimiento y la tristeza del personaje es palpable para el lector, haciéndole ver que en cualquier momento le puede pasar a él. Al contrario que las películas en lasque siempre sabes que es una película y que jamás te pasará a ti.


Después de varias hojas echo un trago de mi jarra que tiene serigrafiádo mi nombre, "James Baker". Regalo por la editorial de mi primer libro. Al alcanzar la cifra de mil ejemplares vendidos en una semana.


Al beber, escucho un fuerte gruñido y un ajetreo fuera de mi casa, justo en la ventana del salón. He de decir que vivo en una casa en lo alto de una montaña alejado de cualquier tipo de civilización. El vecino más cercano está a diez kilómetros. Mi casa está separada por una carretera de unos tres metros, de un bosque muy frondoso.


Decido asomarme por la ventana un poco atemorizado al haber escuchado un ruido que jamás en mi vida sería capaz de identificar. Era como la mezcla del sonido de un lobo pero haciendo el ruido de un elefante enfurecido.


Cuando me asomo por la ventana no consigo ver nada solo consigo escuchar unos sonidos de pasos que vienen del bosque. Quizás sea algún animal nocturno, intento decirme a mi mismo. Vuelvo a sentarme y prosigo escribiendo mi historia.


Al poco rato vuelvo a escuchar el mismo ruido y un fuerte golpe en el cristal. Mi cuerpo se estremece un fuerte escalofrío recorre mi cuerpo. Un cierto nerviosismo se apodera de mi. No puedo dejar de pensar que estoy solo y que algo que desconozco está acechándome desde la oscuridad. Una oscuridad siniestra y tenebrosa.


Me levanto de mi asiento y me dirijo a la ventana otra vez. Durante unos segundos un debate interno se apodera de mi, ¿abrir la ventana o no?. Finalmente decido abrirla y para mi asombro y más confusión descubro que no hay nada en la carretera. Al mirar hacia el bosque un destello de unos ojos rojos me hace quedarme paralizado y cerrar la ventana con todas mis fuerzas.


Al cerrarla el sonido se hace cada vez más ensordecedor. Esta vez parecen más de uno, como si un grupo de depredadores estuvieran deseando darme caza y devorarme. La luz se entrecorta hasta que finalmente se corta. Al coger el teléfono descubro que no hay linea.


Inconscientemente trago saliva. Una saliva que parece atascarse según baja por mi garganta. Me acerco hasta la cocina medio tembloroso. Abro el segundo cajón del mueble y cojo una linterna a la que no le quedan muchas pilas. Voy hasta mi habitación y cojo mi escopeta de cartuchos. Me armo con bastantes cartuchos, dispuesto a salir y enfrentarme a quien quiera que esté rifándose mi carne.


Cuando voy a abrir la puerta de la calle el ruido se detiene y comienza el reinado del silencio. Un silencio sepulcral. Salgo de mi casa en dirección al portalón. La luna está llena con lo que la linterna no me hace excesiva falta, se ve con bastante claridad para ser de noche.


Abro el portalón y salgo a la carretera. Me quedo en el medio de la carretera mirando hacia el bosque con mi escopeta de cartuchos cargada y apuntando hacia el bosque.


Empiezo a escuchar crujidos de ramas que vienen del bosque. En décimas de segundo escucho un fuerte jadeo que viene de mi lado derecho al girarme veo una especie de perro abalanzándose sobre mi cuello.


El cabrón me ha mordido pero consigo apartarlo dándole con la culata de mi escopeta en su cabeza. Tirado en el suelo intentando levantarse le apunto con mi escopeta y le disparo. Un fuerte aullido se apodera de el hasta caer fulminado por el disparo.


Me toco el mordisco con la mano, la cual acaba empapada en sangre. Parece que ese maldito perro de una raza que desconozco acabará conmigo. Su tamaño es más grande que el de un pastor alemán.


Un ardor comienza a recorrer mi cuerpo desde la herida del cuello hasta las extremidades. "Ahhhhhh", Tengo ganas de correr, de saltar y de comer. De alimentarme de carne, de desgarrarla. Comienzo a correr por el bosque en dirección al pueblo más cercano. Sin saber como mis manos se han convertido en garras y comienzo a saltar entre los árboles a una velocidad increíble. Cuanto más rápido voy, más rápido quiero ir.



Licencia de Creative Commons
Historia de Halloween: "James Baker" by Alberto Leiva Pallares is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
Based on a work at albertoleiva.blogspot.com.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Todo comienzo tiene un final

Todo comienzo tiene un final
todo amanecer tiene un anochecer
todo odio tiene un querer
todo ruido tiene un silencio
todo pensamiento tiene un sueño

Pasaste la vida en busca de un sueño
ya son tres almas las que tienes hipotecadas
pero no te cansas de luchar
continuas con esa ilusión
la ilusión de poder conseguir tu sueño

Aunque a veces llueve sobremojado
y en ocasiones inundado
no te rindes por mucho que se rompa un camino
buscas otros sin descanso
y todo por un sueño, tu sueño

Todo comienzo tiene un final
todo amanecer tiene un anochecer
todo odio tiene un querer
todo ruido tiene un silencio
todo pensamiento tiene un sueño

Esta vez dices que lo conseguirás
te levantas de la cama con el pie derecho
saludas al dia creyendo en que hoy será ese día
ese día en que conseguirás tu sueño
y ya no tendrás que volver a hipotecar otra alma

Tras golpearte con varios muros
el último se rompe y logras entrar
al principio no crees verlo
pero al final lo consigues
es tu sueño, el que siempre quisiste
lo miras y sonries esta vez lo conseguiste

Todo comienzo tiene un final
todo amanecer tiene un anochecer
todo odio tiene un querer
todo ruido tiene un silencio
todo pensamiento tiene un sueño

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Todo comienzo tiene un final by Alberto Leiva Pallares is licensed under a Creative Commons Attribution-NoDerivs 3.0 Unported License.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Señora no me gusta

Ahora vienes a mi
y me dices que no te gusta
pero los dos sabemos que te gusta
y que ardes en odio y rencor

Te gustaría decirme un montón de cosas
que creías olvidadas
pero ahora es cuando descubres
que no me has olvidado

Vuelves diciendo que no te gusta
pero los dos sabemos que te gusta
y que ardes en odio y rencor
por no atreverte a hablar conmigo

Te entiendo, te fuiste sin despedida
y vuelves sin llamada
eres así desde siempre
y jamás descansarás

Ahora es cuando comprendes
que todo fue un error
que no debiste marcharte
dejandome sin palabras

Quiero que sepas que aun ahora
no te culpo por sentir lo que sientes
pero debes saber
que lo que una vez fue
no volvera a ser

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Señora no me gusta by Alberto Leiva Pallares is licensed under a Creative Commons Attribution-NoDerivs 3.0 Unported License.

lunes, 2 de agosto de 2010

Amor y olvido

Hoy has llegado a mi
como una estrella fugaz
te cuelas en mi vida
nos decimos que nos queremos
entre bromas, risas y mentiras

Ahora que te miro
siento que te quiero
tú me dices lo mismo
mientras me agarras y me besas
los dos nos miramos y nos reimos
pero no es como antes
ahora los dos sentimos

Un día desapareces
sin darme algún motivo
ni una pista al respecto
pienso que no volverás
y pienso que te olvido

Cuando menos me lo espero regresas
y me dices que te has ido
por un buen motivo
sin importancia descubro
que ni estando lejos te olvido
nos decimos que nos queremos
como antes ha sido

Al siguiente dia me despierto
pero tú ya no estas entre mis brazos
otra vez te has ido
sin darme algún motivo
esta vez decido olvidarte
y no volver a desearte

Pero otra vez regresas
tras varios días de ausencia
me dices que te has ido
por otro buen motivo
yo pensaba haberte olvidado
pero otra vez descubro que tú le das sentido a mi vida
y que siempre te he querido

Me dices que te vas
que sientes no poder amarme
que ya no regresarás como otras veces
yo te odio y te maldigo
y otra vez decido olvidarte
esta vez para siempre
como si todo un sueño hubiera sido

Tras mucho tiempo sin ti
aun ahora descubro
que sin ti no tengo cariño
muchos otros han pasado
pero ninguno me ha amado
con tanto cariño
como tu, amor mio

Licencia de Creative Commons
Amor y olvido by Alberto Leiva Pallares is licensed under a Creative Commons Attribution-NoDerivs 3.0 Unported License.

Dulce

Me miras y me dices que me calme
que todo ha pasado ya
los recuerdos ya no son más
que cenizas en el aire

Tus ojos se me clavan
en lo más profundo de mi corazón
y tu sonrisa me transporta
al más bello paraiso

Tu voz me recuerda
que la vida sigue ahí
invitandome a la dulzura de tu ser
y me dices que ya todo se acabó

Tu mano se posa en mi cara
transmitiendo tu calor
me dices que me calme
que todo ha pasado ya

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Dulce by Alberto Leiva Pallares is licensed under a Creative Commons Attribution-NoDerivs 3.0 Unported License.

domingo, 1 de agosto de 2010

Tiempo

Hacen ya mil primaveras que te perdí
Te fuiste sin despedida
sin que pudiera decirte un adiós
obligado a reinventarme
un mundo nuevo sin tí

Los inviernos eran duros sin tu calor
sin tu calor de vida
sin poder besar tus labios
y decirte un te quiero

Los veranos eran cálidos
pero vacios de sentimiento
un sentimiento ahora perdido
perdido en tus entrañas

Los otoños fueron rápidos y silenciosos
las hojas golpeaban mi corazón
hasta marchitarlo en esperanza
por volverte a encontrar

Ahora te deseo más que nunca
en mi silencio y en mis noches
y aunque quizás nunca te vuelva a ver
sé que en mi corazón solo reina tu amor

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Tiempo by Alberto Leiva Pallares is licensed under a Creative Commons Attribution-NoDerivs 3.0 Unported License.

viernes, 9 de julio de 2010

El diario de Jensen capitulo 1x03

Bueno como cada semana, subo otro capítulo, esta vez el tercero.

Saludos y espero vuestras opiniones y criticas.



3.- “Un día de trabajo”


El sonido del despertador me despierta a las 8:00 AM, como todos los días laborales.


Otro día comienza, mis alas han desaparecido otra vez, tímidas a la luz del sol. Se esconden cada mañana, como si lo ocurrido a la noche hubiera sido un sueño. Me pregunto si ¿solo saldrán de noche?, quizás sea así. Por eso por el día puedo hacer vida normal, como el clásico superhéroe que cada noche sale en busca de gente en peligro.


Me levanto y miro por la ventana. Parece que va a ser un día de calor, despejado sin ninguna nube a la vista. Me preparo la ducha, el agua caliente. Soy incapaz de ducharme con el agua fría, otros prefieren el agua templada. A mi me gusta caliente, no hirviendo pero si caliente.


Tras la ducha me pongo mi traje, negro con camisa azul celeste y corbata de rayas doradas, con rayas azul celeste. Trabajo en una importante empresa nacional de venta al público. Obligados a llevar traje como uniforme de trabajo. No me quejo, es cómodo y elegante.


Ahora es el momento del desayuno, una taza de café con leche. Me voy a la ventana del salón. Debería ser una terraza, pero el anterior inquilino quitó la terraza ampliando el salón. Es una gran ventana que ocupa toda la pared. En frente tengo la montaña en la que estuve a noche. Detengo la mirada sin un punto fijo mientras me tomo mí taza de café.


Salgo de casa. Vaya, el ascensor no está en esta planta. Es una gran estupidez pero siempre que sales, deseas que el ascensor esté en tu planta. Podría bajar andando, pero estoy en un doce y las ganas son escasas.


Por fin estoy en la calle, me dirijo al trabajo. Podría ir en autobús, en coche o en taxi, pero me gusta andar. Parece que hoy es mi día de suerte, a medida que voy llegando a los semáforos se van poniendo en verde.


Después de esta curva llegaré a mi destino, espero que sea un día fácil, no tengo ganas de discutir con nadie y mucho menos aturar a ningún cliente. En la entrada está Mark fumando. Me había olvidado por completo del y su invitación para salir, ¿Qué le digo ahora?, no pensé en ninguna escusa.


- ¡Hey!, Jensen - dijo Mark mientras ponía su mano derecha sobre mi hombro izquierdo.

- ¿Qué tal Mark?, ¿Cómo te ha ido? - Pregunte mientras una leve sonrisa se dibujó en mí cara, un simple gesto de complicidad.


- ¡Buah!, fue un fin de semana agotador. He conocido a una chica, que es preciosa –



Vaya, se le ve emocionado, parece que no soy el único al que le ha impresionado una mujer este fin de semana. Solo que él habló con ella, conoce su nombre y posiblemente sepa donde vive. Yo no tengo más que un clip del pelo que se le cayo y una intensa mirada entre los dos. A su lado lo mio no es más que un simple hecho que no merecería la pena recordar. Salvo que su mirada consiguió despejar mi mente de pensamientos, mientras nuestras miradas se cruzaban en fuego directo.

- Vaya, me alegro, ¿y vovlereis a quedar?. Ahora nos toca un día en este infierno – Se lo pregunto mientras caminamos hacia los ascensores, como si me importase, sinceramente me da igual si va a quedar o no. En este momento tengo más preocupaciones.


- ¡Si, tío!. Esta noche he quedado con ella. Iremos a cenar al Raninni -


- Vaya, es un restaurante italiano, a las chicas les gusta la comida italiana – Salvo a Christine, que la llevé una vez a cenar a uno y me montó un escándalo por no llevarla a otro sitio, según ella, decía que mi objetivo era impresionarla para conseguir con ella lo que me propusiera. Tras ese comentario me levanté, me fui y nunca más volví a saber nada de ella.


Llegamos a los ascensores, parece que me libré de improvisar una escusa de porqué no lo llamé, para salir con él.


- Bueno a las 17:00 PM estaremos fuera, espero no tener que aturar a ningún cliente pesado – Se lo digo, intentando cambiar de tema.


- Con calma Jensen, recuerda que estamos en zapatería esto es una locura todos los días. Por cierto ¿Que tal tu fin de semana? -


Vaya, la pregunta no deseada. ¿Que decirle ahora?, lo mejor es responder con una respuesta cerrada que no deje opción a preguntar nada más sobre esto.


- Pues, estuve ordenando el piso, comprando y descansando. Un fin de semana relajado -. Espero salir bien del paso.


- Está bien, yo debería tomarme uno de esos fines de semana, bueno ya llegamos, yo voy a hablar con el jefe – dijo Mark mientras se marchaba en dirección al jefe.


Bien, al final salió bien. Saludo a mis compañeros. Me acerco a un terminal y me dispongo a fichar.


Se me acerca una señora de estatura media y pelo canoso y me pregunta - ¿dónde están los zapatos de mujer?- .


- Los tiene justo en frente -. Siempre vienen a preguntar algo cuando estás fichando, curioso sin duda.


Bueno ya es la una, solo tengo que aguantar un poco más. El día no esta muy movido, pocos clientes y no muy pesados. Algunos miran y se van.


De repente una voz dulce y tranquila me susurra - ¿Perdone, trabaja aquí? -. ¿No puede ser?, es ella... La chica del clip del pelo. Es preciosa, no puedo dejar de mirar a sus ojos, sin pensar en nada, me atrapa su mirada, inmóvil como un cuerpo inerte solo puedo mirarla. Por un momento reacciono y le contesto. - Sí, trabajo aquí, ¿qué desea? -.


- Querría un 39 de este zapato – Su voz es preciosa, sus ojos son increíbles aunque mejor es su mirada. El olor de su perfume me envuelve en deseo.


- Iré al almacén a buscarle uno, enseguida vuelvo –. Incapaz de comprenderlo, ¿Cómo está ella aquí?, de todos los vendedores me pregunta a mí. Es curioso lo que es capaz de sorprendernos el destino. Quizás debería decirle que tengo su clip del pelo, decirle que ayer la vi y me quedé hipnotizado por su belleza. No se que hacer, si se lo digo igual se asusta y piensa que soy un acosador o un loco.


Es curioso lo que a veces nos depara el destino, ayer veo a una increíble mujer que no sale de mi cabeza y hoy la vuelvo a ver en mi trabajo. Mejor esperaré a que ella me diga algo y me haré el sorprendido.


Cuando salgo del almacén la veo, enfrente mía, hablando por el teléfono, Su novio, su amiga de la infancia, algún familiar.

Cuando me acerco le oigo decir que tiene que colgar, que le llamará mas tarde. Mis ilusiones frustradas al pensar que quizás sea su pareja o algún amigo especial, su cara era de felicidad y su tono cariñoso. - Aquí tiene, un 39 -. Se lo digo mirando sus ojos, su cabeza se tuerce levemente hacia la derecha y se acaricia el pelo cuando le hablo, ¿será una señal?, ¿O simplemente es así?.


- Vaya gracias, tenía miedo de que no los hubiera. ¿Me los puede poner para regalo? -. Otra vez su mirada se clava en mi mientras una leve sonrisa acompaña a sus palabras.


- Claro, venga por aquí, se los cobro y se los empaqueto – Me encanta el respeto y la dulzura con la que habla.


Va a pagar con tarjeta, se le resbala de su mano apresurada y se le cae al suelo. - Ayer perdí un pasador del pelo al que le tengo un cariño especial y ahora solo faltaba que perdiera la tarjeta –. Me dijo temblorosa mientras se enrojecía.


- No se preocupe, yo pondría todo mi empeño en ayudarle a buscarla – Podía haberle dicho que yo lo tenía, que quería quedar con ella para devolvérselo, pero las palabras no salieron de mi boca, ademas no sé si me volverán a salir las alas para siempre o seguirán saliendo por las noches, sería un riesgo.


- Vaya, quedan pocos caballeros como usted, atentos, educados y muy atractivos – Un impulso interno me acelera el ritmo cardíaco, unas simples palabras pueden hacerte sentir algo así.


- Muchas gracias, usted es guapísima y sus ojos son preciosos –. Me sonríe como si la hubiera dejado sin palabras, me entrega su tarjeta. No lo puedo evitar, al comprobar el nombre y la firma con su DNI, miro su dirección, “calle Colón Nº 13 6-A”.


Cuando acabo de empaquetar se lo entrego y le agradezco la compra, no se si la volveré a ver pero ya sé donde vive. Esta noche si me salen las alas quizás le haga una visita.


Las siguientes horas pasaron volando, tras la visita de la chica. Mierda, no me fijé en el nombre, me fijé en la dirección pero no en la firma, ni en el nombre, justamente mi deber como vendedor.


A las 17:00 me acerco a un terminal, ficho y me voy, lo más rápido que puedo. Tengo que ir a casa, intentaré descansar un poco, limpiaré, prepararé la cena y esperaré la llegada de mis alas.



Licencia de Creative Commons
El diario de Jensen by Alberto Leiva Pallares is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

martes, 6 de julio de 2010

"Carta de guerra 4"

"Carta de una enfermera"

Querido Dimitri, hace ya dos semanas que te marchaste a la invasión de China. Desde entonces no he dejado de pensar en tí y en tus preciosos ojos azules, con esa mirada fría y penetrante que consigue ponerme el vello de punta con solo mirarte. Echo de menos el dormir entre tus brazos, el trabajar contigo en el hospital de campaña y el poder besarte y acariciarte. Espero que estés bien en China.

Yo sigo en el campamento base de Londres, atendiendo a los heridos que nos llegan cada día más los que ya teníamos. Ayer llegó un chico Ucraniano de apenas quince años, al que hubo que amputarle las dos piernas, parece ser que le explotó una granada que el mismo lanzó.

También nos llegó un sargento al que le habían disparado en la parte superior del hombro izquierdo. No hace más que quejarse y de querer marcharse de una vez al frente, dice que no quiere estar sentado en una cama de hospital mientras sus compañeros están combatiendo.

La semana pasada recibí una carta de mis padres desde Dublín, los soldados rusos que están en irlanda están saqueándolo todo. Se llevaron todo de nuestra casa, hasta los ahorros que tenía mi padre guardados.

Quiero que se acabe la guerra de una vez, ya no puedo más, no quiero ver morir a mas gente en mis manos, cada vez vienen soldados mas jóvenes, muchos llegan muertos. El otro día escuché decir a un oficial ruso que los americanos se estaban replegando para hacer una gran ofensiva, que era vital tomar China en un máximo de tres meses.

También hablaba algo de un arma biológica que estaban desarrollando los chinos en unos laboratorios escondidos varios kilómetros bajo tierra, capaz de hacer que un soldado pueda seguir luchando quince minutos después de habérsele parado el corazon. Debes tener cuidado, si ahora te perdiéra no sé que sería de mi. En estos momentos eres lo único que me hace luchar cada día y ver que aunque todo este muy mal, hay alguien que me espera y me desea tanto como yo a él.

Espero recibir una carta tuya en las próximas semanas, asi sabre que sigues ahí y que mi ilusión sigue viva.



Un beso, Jessica O'Connor


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Cartas de guerra by Alberto Leiva Pallares is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

sábado, 3 de julio de 2010

"Carta de guerra 3"

"Carta de un soldado Ruso"


Queridos padres, espero que todo vaya bien por Perm y que no os falte de nada. Os escribo esta carta para que sepáis nuestros avances y que vuestro hijo, Dimitri Tokoyev sigue vivo.


Llevamos un mes en Londres, hay muchas de las cosas que se hacen, que soy contrario a ellas pero ya sabéis que o sigo en esto o me fusilan por traicionar a la madre patria.


No soy capaz de olvidar algo que pasó en la primera semana. Desde el hospital de campaña pude ver a tres soldados del cuarto pelotón que traían a una chica francesa, dijo que se llamaba Marie, morena de pelo rizo, su mirada era dulce e inocente, delgada y humilde. Ellos la retuvieron con la escusa de no realizar el saludo al pasar ellos por delante. Entre risas y alcohol violaron a la pobre chica, la golpearon y finalmente la mataron. Pude ver por la noche que habían tirado el cadaver a una fosa donde había otros cuerpos considerados de "traidores a la patria", "espias"y los más odiados, "miembros de la Alianza Rebelde".


Días posteriores escuche decir a Yokosev, uno de los tres, que la "puta francesa no dejaba de gritar que estaba embarazada", no lo pude evitar entre en cólera y le di un puñetazo, como alguien puede llegar a cometer tal burrada y verse respaldado por sus compañeros.


Al día siguiente era como si no hubiera ocurrido nada, tuvimos que ir al norte donde había una fuerte resistencia por parte de la Alianza Rebelde. Al llegar allí las ordenes fueron claras, avanzar y dividir las tropas enemigas creando confusión, además de disparar sin perdón y sin compasión, el que no lo hiciera así, sería ejecutado por "traicion a la patria".


El enfrentamiento fue duro, los soldados no paraban de solicitarme, al grito de - ¡Doc ven enseguida! -. Después de atender a dos soldados con heridas leves, me sorprendí al ver tirado sobre el suelo al soldado Yokosev Marchtok, con una herida de bala en el pecho, rogando que por favor le salvara la vida. A mi memoria vino la mirada de la joven francesa a la que el y sus dos compañeros habian violado y matado, mientras ella pedia clemencia y que la dejaran volver a su casa. No pude hacer nada en cuestión de pocos minutos dejo de respirar, la pérdida de sangre era tan rápida y abundante que no me dio tiempo a abrir el maletín.


Dos días más tarde sucedió algo que jamás olvidaré en mi vida. Estábamos rodeando un edificio en el que había cuatro soldados de la Alianza Rebelde, tras lanzamientos de varias granadas y varios disparos, la resistencia había cesado, los gritos de dolor de algún herido se podían escuchar a varias manzanas. Mis camaradas comenzaron a golpear sus botas a modo de tambor y cantarles a los posibles supervivientes que su muerte estaba próxima, sus cabezas serían arrancadas y devoradas por perros.


Tras unos minutos vi lo mas heroico y valiente que se puede esperar de un guerrero cansado de luchar, ansiando el descanso que había olvidado ya tras tres años de guerra. Un soldado de la Alianza Rebelde, abrió la puerta y salió completamente desarmado, rápidamente todos mis camaradas empuñaron sus fusiles y le apuntaron. Alguien gritó -¡Muere escoria!-, y las armas comenzaron a dispararse, atravesando al soldado que cayo fulminado en el suelo.


Me acerqué corriendo y comprobe que en su cara tenía una leve sonrrisa, alzó su mano y en un último suspiro me entrego un papel doblado sobre si mismo varias veces. Al abrirlo comprobé que se trataba de una carta de despedida, escrita minutos antes de ser ejecutado.


Varios días mas tarde fui trasladado al hospital del campamento base, donde conocí a una enfermera llamada Jessica, pelirroja, metro setenta de estatura y de complexión normal. Sus ojos eran azules con cierto tono grisaceo. Su sonrrisa transmitía paz y serenidad. Entablamos una importante amistad con una gran atracción física, que ninguno de los dos podíamos evitar, cuando todo parecia marchar bien, recibí un comunicado en el que nos informaban que seríamos trasladados con la intención de invadir china. Cuando se lo conté, sus lágrimas se me clavaron como puñales en el corazón. Odio esta jodida guerra y odio a quienes la defienden, ojalá nada de esto ocurriera, a veces, me dan ganas de hacer como aquel soldado de la Alianza Rebelde, tirar mi uniforme y encontrar la paz y el descanso.



Un saludo vuestro hijo Dimitri Tokoyev.



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viernes, 2 de julio de 2010

"Cartas de guerra 2"

"Carta de un civil"

Querido hermano, hace ya tres semanas de la ocupación Rusa. Yo sigo viviendo en casa de nuestros padres. Ayer vi a los Stinson, parece ser que han capturado al hijo mayor, a John. Según ellos pertenece a la Alianza Rebelde (AR). Se lo llevan a un campo de concentración, posiblemente no salga de allí con vida.

No sé nada de Marie, me estoy empezando a volver loco. Hace un mes que nos prometimos y desapareció. Nadie sabe nada de ella, lo único que encontré fue el testimonio de la señora Wolstein, la de la frutería. Dice que se la llevaron los de las Soviet Korps (SK), por no hacer el saludo al pasar ellos por delante. Desde ese día no se nada.

En la última carta no te lo dije pero está embarazada, ¡vas a ser tio!. Si le hacen algo no se como responderé, aquí las cosas están muy mal. Apenas hay comida en los supermercados y en las tiendas, las listas de deudas son enormes.

Tú, ¿que tal estás en el frente?, Jamás olvides que estamos contigo. Decirte que no recibimos una carta tuya desde hace un mes. Si necesitas algo nosotros te lo enviamos, aún nos queda algo ahorrado.

A las afueras de la ciudad los rusos han colocado una alambrada. Creo que quieren rodear toda la ciudad y así crear un gran campo de concentración para que ninguno nos escapemos. Por las noches continuan las patrullas, ya no diferencian, disparan si alguien les mira mal o les hace un mal gesto. Esto se esta convirtiendo en un auténtico infierno.

Aun que no lo confirman, supervisan el correo, pinchan el teléfono y controlan nuestras cuentas del banco. El cartero es el de siempre el señor Westler, nos dijo que tiene un contacto a las afueras de la ciudad que lleva las cartas a los infiltrados de las Alianzas Rebeldes que se encargan de sacarlas de los dominios rusos.

Sin más querido hermano, esperamos noticias tuyas, un saludo tu hermano Martin.


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jueves, 1 de julio de 2010

"Cartas de guerra"

"Carta de un soldado"


No se si alguien leerá algún día esto que voy a escribir, no es más que la despedida del último soldado de la alianza rebelde. Hace dos años no era mas que un chico de 16 años que trabajaba en el taller de su padre, algo honrado con que ganarse la vida, tenía todo lo que podía desear, ahora no me queda nada más que un cargador para mi M4, atrincherado en un piso. Rodeado por los soldados enemigos ansiosos por darme caza como a todos mis compañeros. Escucho como cantan, sus botas retumban en el suelo, disparan a las ventanas entre carcajadas.


El cuerpo del sargento Thompsom está en frente mía, sus ojos están apagados su rostro pálido con un tiro en la cabeza de algún francotirador. Estábamos planeando una escapada en grupo por la puerta de atrás pero los tres ya están muertos, el soldado Miller quedó en la segunda planta reventado por una granada. El soldado Standley está en la escalera, una bala le seccionó la arteria femoral. El sargento Thompson y yo intentamos salvarle pero todo fue en vano.


Si esto les llega a mis padres, decirles que no estén tristes, que su hijo ha luchado con fuerza y con honor por salvar nuestras tierras, aunque quizás ya no estén vivos. Hace tiempo que nosotros cuatro perdimos contacto con el cuartel general. Nuestro pelotón se vio roto por la mitad, dividiendo las tropas y posteriormente matando a casi todos.


A mi derecha y a mi izquierda tengo dos ventanas, me levantaré e iré a la puerta principal abriré la puerta, saldré y alzare las medallas con los nombres de los cuatro.


En este último momento quiero estar tranquilo, se que voy a morir y que nada me salvará, solo me queda morir con honor. No pienso disparar a nadie más en esta jodida guerra, mis manos ya se mancharon suficiente de sangre. Pagaré por ello en el infierno.



Hasta siempre camaradas Soldado de infantería del tercer pelotón

Richard Stilson



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miércoles, 30 de junio de 2010

El diario de Jensen capitulo 1x02

Bueno escrito el segundo capítulo espero vuestras opiniones.



2.- "Conocimiento de uno mismo"



Por fin llega la noche después de pasar el día intentando encontrar alguna respuesta, no he conseguido descubrir nada, salvo que cuando tengo alas tengo más poder que sin ellas Por otro lado está la chica que vi en la calle, ¿volveré a verla?, quien sabe... Muchas veces los deseos son contrarios al destino.


Durante un rato me quedo tirado sobre mi cama. Observando el clip de la chica y pensando en sus preciosos ojos oscuros y su pelo negro. Me encantaría volver a verla, aunque no se muy bien si sería capaz de decirle algo, quizás me envuelva en un estado de estupidez incapaz de decir media palabra o mirarle a sus ojos.


¿Y si piensa que soy un violador?, si me aparezco diciéndole que cogí un clip que se le cayó al suelo con el objetivo de devolvérselo en un casual encuentro. Aunque por otro lado, también puede pensar que con el clip tendría una excusa para poder entablar una conversación con ella.


Lo mejor es que si la vuelvo a ver, pase lo que tenga que pasar, ya sea bueno o malo.


Guardaré el clip en el cajón de la mesilla junto al reloj, el móvil, la cartera y las demás cosas que uso cada día y así de ese modo tener un pensamiento hacia ella cada mañana, ya que solo en ese momento tuve la mente despejada, sin preguntas, sin preocupaciones, sin nada que importase más que quedarme inmóvil admirando su belleza.


Vaya, ya son las diez y media de la noche, como es junio aún hay luz solar. Tengo hambre, me preparare algo para cenar. Mientras cocino mi cabeza no deja de funcionar ¿Me volverán a salir las alas esta noche?, en ese momento recuerdo una de las primeras preguntas que me hice cuando me sucedió esto, ¿me transformare en luna llena como los hombres lobo?. Dejo de cocinar y me acerco al calendario que tengo en la habitación, de esos grandes que regalan en las tiendas a principios de año, con los días en grande, las fases lunares y demás.


Curioso según esto no hay luna llena hasta dentro de dos semanas, eso hace que una de las preguntas obtenga respuesta.


Tras la cena siento molestias en la espalda, una sonrisa brota en mi cara como cuando eres pequeño y ves los regalos bajo el árbol de navidad, mis nuevas amigas están saliendo, esta vez no me desmayo.


¡Ya está!, no sabría definir como me siento, es una mezcla entre varias sensaciones. Vuelvo a subir a la azotea, esta vez me toca aprender de mi estado con alas, ¿qué puedo hacer?.

A unos 5 Kilómetros al sur hay una gran montaña, sin luces, sin movimiento donde nadie me pueda molestar. Iré hasta allí planeando y comprobaré mi estado físico.


Antes de saltar me detengo a observar. No hace ni frío ni calor, es una noche de verano agradable. Las pocas estrellas que se pueden ver brillan ante nuestros ojos impasibles, espectadoras de nuestra vida nos llevan observando desde hace millones de años, nuestros movimientos, nuestros logros y nuestras desgracias. Por la calle pasa la gente de un lado a otro, con sus pensamientos, sus ideas, sus actividades cotidianas y nadie me ve. Un tipo con alas está en lo alto de un edificio y nadie se da cuenta. Como un fantasma me echo a volar, planeo, hago giros poco a poco voy controlando mis movimientos, me elevo, desciendo. No puedo quitarme la sonrisa de la cara, jamás sentí está cantidad de felicidad y de libertad.


Cuando llego a mi destino, contemplo impresionado que aún siendo de noche y con apenas luz soy capaz de ver a lo lejos. No veo como si fuese de día pero veo con cierta claridad. A unos cien metros veo una roca bastante grande, debe pesar unos 500 kg, ¿me pregunto si seré capaz de levantar la roca?.


Mis dedos se clavan en ella como si estuviera agarrando barro con el que jugábamos en el colegio de pequeños, con el que hacíamos el típico cenicero de barro y llegábamos a casa orgullosos de nosotros mismos.


La levanto como si fuera una silla no pesa lo más mínimo, despliego mis alas y asciendo con ella, la lanzo hacia arriba y vuelo hacia ella hasta darle un puñetazo justo en el centro y así convirtiendo una gran piedra en pedazos.


A continuación decido caer en picado y frenarme justo antes de tocar suelo. Al tocar suelo se crea una gran polvareda, creo que debería mejorar mis aterrizajes forzosos.


Ahora probaré mi resistencia, como descendí en la parte baja de la montaña me pongo a correr hacia arriba campo a través. Mis piernas se mueven a un ritmo espeluznante, coloco mis alas en una forma aerodinámica, casi replegadas con las puntas hacia atrás. Llego a la cima en dos o tres minutos. 3 Km de subida en dos minutos, sigo asombrándome de lo que soy capaz.


Fuerza, velocidad, resistencia, no me canso ni lo más mínimo, puedo ver en la oscuridad. Mmmmm ¿me regeneraré si me hago un corte?, ¿seré invulnerable cuando me salen las alas?, solo hay una forma de probarlo. Cojo mi llavero, en el tengo una pequeña navaja, me haré un corte a ver que pasa. Cuando aprieto y arrastro, la hoja de la navaja se dobla, intento clavarla pero para mi sorpresa la hoja de la navaja se rompe al entrar en contacto con mi piel y ejercer una leve fuerza. Es como si mi piel fuera impenetrable. Quizás sea invencible cuando estoy transformado.


Debería irme a casa, es tarde y mañana tendría que ir a trabajar, aunque quizás no sea buena idea, ¿y si me salen las alas cuando estoy trabajando?, nunca más podría volver a salir a la calle, los servicios secretos me buscarían para hacerme miles de pruebas hasta intentar descubrir que diantres soy.


Doy un salto y despliego las alas, de vuelta a casa a descansar aunque iré dando un rodeo por la ciudad, quiero ver como se ve todo desde arriba.


Me pregunto ¿dónde vivirá la chica del clip?, ¿será de esta ciudad?, o por el contrario solo estará de paso, ¿trabajará?, ¿estudiará?, ¿la veré mañana?. Un grupo de jóvenes desvía mi atención, van o vienen de fiesta perjudicados por el alcohol van montando un buen espectáculo, algunos coches parados en los semáforos y a lo lejos veo una ambulancia parada a la salida de un local de marcha.


Es curioso siempre quise ser un superhéroe y ahora sin más tengo estos poderes, sigo sin saber ¿porqué los tengo?, pero la verdad no me importa, no quiero que desaparezcan.


Ahora que tengo este poder debería darle uso y ayudar a quien lo necesite, nunca viene mal alguien que vele por los demás. Esta no es una ciudad muy conflictiva pero seguro que algo habrá.


Mañana si me transformo intentare buscar a alguien con problemas e intentare ayudarle, es una forma de probarme y ver de que soy capaz.


¿Me pondré una máscara, para que no me reconozcan?, al fin y al cabo esta es mi ciudad, llevo toda mi vida viviendo aquí y conozco a mucha gente, ¿cómo me verían después?. Posiblemente sería un bicho raro para ellos, alguien a quien no mirar ni tocar. Creo que lo mejor es que use algún tipo de máscara que no sea incómoda y que tampoco revele quien soy en caso de toparme con algún conocido o que alguien me haga una foto, grave un video o lo que sea.


Ya veo mi edificio. Con un gran descenso sin hacer el más mínimo ruido abro la puerta y bajo hasta mi piso.


Cuando llego a casa me tiro en la cama y me quedo dormido, fue un gran día, ahora tendré un merecido descanso.



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El diario de Jensen by Alberto Leiva Pallares is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.

viernes, 25 de junio de 2010

El diario de Jensen

Esta es la segunda historia que empecé a escribir. Este primer capítulo trata de un tipo con una vida normal, al que un día normal le salen alas, sin entender nada de lo que le ha pasado empezará a investigar y a probarse a si mismo. Ve a una chica que marcará su futuro cercano. espero vuestras opiniones.

El diario de Jensen 1x01:


1.- "El origen de un destino"


Bien ya es hora de salir. Ficharé y me iré a mí casa.


-Tío, ya es fin de semana. ¿Qué piensas hacer?- Dijo Mark sonriente.


-Aún no tengo ningún plan. Creo que me quedaré a descansar en casa. Me duele la espalda- Dijo Jensen mientras se tocaba la espalda con su mano derecha.


-Pues yo me voy con unos colegas al bar de Moody, si quieres puedes venir- Dijo Mark.


–En el bar de Moody... ¿En ese bar no mataron a no se quien de una mafia?- Dijo Jensen mientras entrecerraba los ojos.


-Si pero de eso ya hace tres años. Todo eso se acabó. Ahora es un buen sitio donde tomarse unas copas. Está a tope de mujeres- Dijo Mark frotandose las manos.


–Bueno, si cambio de opinión te aviso, pero no creo, cada vez me duele más la espalda- Dijo Jensen.


-Es de este chollo tío... Acabará con nosotros ya verás. Bueno nos vemos, cuídate- Dijo Mark, mientras se alejaba.


-Pásalo bien Mark, si puedo te aviso- Dijo Jensen mientras se daba la vuelta.


Aún no es de noche pero la luz empieza a escaparse por el horizonte. Las farolas dentro de un poco empezarán a encenderse para acompañarnos durante la oscuridad y la soledad de las calles nocturnas.


Por fin, ya estoy en casa. Cada vez me duele más la espalda. Lo siento por Mark pero esta vez no saldré. Necesito descansar si quiero durar otra semana más. Me daré una ducha y luego veré la tele un rato.


Joder treinta canales y no ponen nada bueno en ninguno. Lo único que me queda es ver el de noticias. Cada vez me duele más la espalda, ¡ahhh! dios no puedo ¡ahhhh!.


Un fuerte crujido sonó en la habitación, como si partieran un cuerpo a la mitad, Jensen yace en el suelo de su salón.


¡Ahhh!, ¿que ha pasado?, estoy mareado, tengo que lavarme la cara. ¡Dios, son alas!.


Ese fue mi asombro al verme en el espejo, al ver que de mi espalda salían dos alas grandes y fuertes. Sin ningún tipo de explicación previa. Desorientado y confuso sin saber muy bien que hacer. Lo único que se me ocurre es subir a la azotea del edificio. Como si de un impulso interior se tratase tengo ganas de saltar y desplegarlas, como si fuera a sentirme mucho mejor por hacerlo.


Salgo de mi casa y subo las escaleras sin sentir la más mínima sensación de cansancio. Cuando llego a la azotea sigo corriendo y salto sin saber muy bien que va a pasar. Mis alas se desplegaron y empecé a planear, la sensación de vida y libertad que estoy sintiendo es increíble. Mierda voy a chocar contra ese edificio, ¡ahhh!.


Vaya parece que tengo que aprender a utilizar a mis nuevas amigas. La caída fue dura fue desde un cuarto piso pero parece que no me he hecho nada, necesito subirme al edificio para volver a casa no se si estaré preparado a que me vea alguien en este estado.


Subiré por la escalera de incendios, aunque me pregunto a que altura llegaré si pego un salto. ¡Uoouuu!, jajaja llego hasta el segundo piso. Calculo unos 4 ó 5 metros.


Vuelvo a saltar y me agarro a la pared del edificio, asciendo clavando mis dedos en la fachada. Cuando llego arriba me vuelvo a lanzar planeando en dirección a mi casa, es espectacular lo maravillosa que es la ciudad desde aquí arriba, ya veo mi edificio.


¿Qué haré ahora?, ¿podré volver a trabajar?, ¿ya no podré relacionarme con la gente?, ¿Cómo reaccionaría la gente si me vieran con alas?, miles de preguntas resuenan en mi cabeza una tras de otra, mezclándose entre ellas sin ningún tipo de respuesta, pero de algún modo todo a cambiado quizás ya no pueda volver a ser el que era antes. ¿Cómo será mi vida a partir de hoy?. Ni siquiera se porqué me han salido estas alas. ¿Debería creer en viejas mitologías o leyendas?. ¿Qué significado tiene esto?. Sea como sea no puedo permitir que nadie me vea, eso sería ponerme en peligro y ni siquiera soy capaz de girar con suficiente rapidez como para esquivar un edificio. Necesito descansar, mañana analizaré todo con más detenimiento.


Jensen durmió esa noche en su cama tapado por sus alas.


A la mañana siguiente Jensen se despertó asustado e inquieto ya no era como cuando decidió dormirse ayer a la noche, sus alas habían desaparecido como si de un sueño se hubiese tratado.


Apenas recuerdo nada de lo sucedido a noche. Recuerdo el ver las alas frente al espejo, subir las escaleras corriendo y el salto, luego solo tengo cosas borrosas y distorsionadas, también recuerdo el dormirme. ¿Por qué ya no tengo las alas?, ¿Saldrán solo por la noche?, ¿quizás sea como los hombres lobo que solo se transforman en luna llena?, aunque eso son leyendas ¿quizás debería creerlas después de lo que me sucedió?, otra vez vuelvo a estar como a noche con miles de preguntas rondando por mi cabeza sin saber ninguna respuesta para cada una de ellas.


Por suerte para mi es domingo y no tengo que ir a trabajar pero ¿que hago mañana y si cuando esté trabajando de repente me salen las alas?, tengo que ir a la biblioteca hoy es el único día que tengo libre quizás allí encuentre algo.


Sin perder ni un minuto más me voy camino de la biblioteca. El maldito ascensor siempre tarda años en llegar, las maravillas de vivir en un duodécimo tienen su lado negativo. Al llegar al portal me encuentro a la señora Stinson. La del cuarto, es curioso siempre que salgo o vengo, siempre me la encuentro. Otra vez me cuenta el día que hace y que sus hijas no vienen a visitarla. Sin más le digo que me tengo que ir, que llego tarde a un sitio.


La biblioteca no está lejos así que iré andando, me gusta andar te permite ver a la gente en su día a día, a veces te sientes un mero espectador entre sus vivencias, otros te ves inmerso en situaciones cómicas o simplemente casuales, aunque ¿que es la casualidad?, que ayer por la noche me salieran alas ¿es simple casualidad? Yo personalmente me niego a creer en la casualidad, no estoy diciendo que crea en un ente superior que nos haya dicho lo que tenemos que hacer y lo que nos tenía que pasar en esta vida. Si no que podemos esquivar a ciertas personas o ciertas situaciones pero si tienen que pasar pasarán. Casi siempre hay dos caminos que tomar en cada situación, dependiendo de cual elijamos daremos más rodeos o menos, aprenderemos más o menos pero al final llegaremos a las mismas conclusiones. Mucha gente me llama loco por pensar así o incluso me llaman creyente pero mis pensamientos nacen de las situaciones de cada día de analizar el porqué de las cosas. No me considero creyente, agnóstico o ateo simplemente prefiero creer en lo que vivo y en lo que siento. Cuanto más sufrimos de algo más evolucionamos, si todos fuéramos felices no aprenderíamos nada de las situaciones de cada día con lo que no estaríamos evolucionando. Con esto puedo decir que a día de hoy me siento feliz por pensar así, por querer tener una respuesta y mil preguntas a cada momento de mi vida.


Vaya de repente dejo de pensar por un momento. Una chica del otro lado de la calle me esta mirando, es preciosa. Su pelo es negro y sus ojos oscuros ropa ajustada pero no excesivamente provocativa, camina con elegancia, sus pasos son firmes y rápidos. Sus ojos derrochan ternura, dulzura y una leve tristeza es marcada en su mirada. Se dirige a un taxi, vaya se le ha caído algo, ella subió al taxi y no se ha enterado. Sin pensar me echo a correr cruzando la calle sin apenas mirar, un coche me pita casi me atropella le hago un gesto con la mano pidiendo disculpas pero ni siquiera le miro, cuando por fin llego a donde estaba la chica descubro que se le ha caído un clip del pelo.


El clip del pelo tiene una flor roja, sin saber muy bien porque decido guardármelo con la esperanza de volver a ver a la chica y poder devolvérselo. Esto hace que piense en mi teoría de la casualidad de antes, pude correr y coger su objeto perdido o pude girar la cabeza y seguir por mi camino hacia la biblioteca. Sea como sea por un momento tuve mi mente en blanco solo podía admirar su belleza, su mirada me transmitía tranquilidad, esa tranquilidad como cuando sabes que aunque todo vaya muy mal, al final todo se solucionará de un modo u otro.


Después de este descanso vuelvo por mi camino, mi camino a la biblioteca. Ya estoy cerca, en la entrada están siempre los mismos toxicómanos pidiendo que alguien les de algo de dinero para poder seguir en ese estado de inconsciencia permanente que no les deja pensar con claridad, abstraídos del mundo, en su mundo, quizás todo sea mas fácil así. Esquivo sus miradas, para evitar un incomodo “no tengo nada”, quizás sea un desalmado pero no pienso darle dinero a alguien para que pueda drogarse y destruir su vida. No esta en mi mano decidir si debe o no debe autodestruirse pero no pienso contribuir en ello. Saludo a la recepcionista o secretaria nunca supe muy bien que era. Es una señora de unos cuarenta y cinco años rubia, de estatura normal, con ropa clásica y un toque de elegancia.


Paso del vestíbulo a la biblioteca atravesando un pasillo de unos diez metros con pósters a los lados de algún tipo de concurso infantil de dibujo y literatura. Me dirijo a los ordenadores donde pueda buscar algo que me pueda ayudar.


Vaya queda uno libre justo el de la esquina de la derecha donde nadie me pueda molestar. Estos equipos están bien los pusieron hace dos años con software libre, quizás sea más complicado usarlos pero van realmente rápidos.


Abro el navegador y empiezo a buscar. Con que debería empezar lo único que se me ocurre es “me salieron alas”. No pone nada solo sale gente en foros con sueños estúpidos, nada que me pueda servir. Quizás debería buscar algo de mitología. Lo único que aparece es la historia de Ícaro y su padre Dédalo, encarcelados en una torre en Creta. Dédalo comenzó a construir unas alas con plumas y cera, al final lo consiguió y junto a su hijo escaparon volando pero su hijo ascendió demasiado alto, la cera de sus alas se reblandeció y se le rompieron las alas. De tal forma cayo al vació matándose. Dédalo, su padre consiguió llegar a Sicilia volando.


Después de tres horas no consigo encontrar nada. Quizás sea el primero al que le pase esto. Definitivamente creo que aquí no encontraré las respuestas.


Salgo de la biblioteca, aunque sigo con las mismas dudas me pregunto si se habrán alterado mis condiciones físicas, debería probarme, iré corriendo hasta casa.


Vaya después de un Kilómetro más o menos me empiezo a fatigar , se me acelera el pulso, mi respiración es más rápida y me empiezo a cansar, mi velocidad es la de siempre. Es como si fuera normal, mis saltos son de una altura normal, es decir, que cuando tengo las alas es como si me transformara, consiguiendo velocidad y agilidad. Ahora tengo más ganas de que me vuelvan a salir las alas y ver de que soy capaz con ellas.



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miércoles, 23 de junio de 2010

Bienvenidos

Ante todo daros la bienvenida a mi blog. La idea principal es ir publicando principios de libros que vaya escribiendo y esperar vuestras opiniones, también publicare alguna noticia de interés.